martes, 30 de mayo de 2006

Lunalú en Sanabria




Luna sabe que si se sube en el coche de papá (aunque ella afirma que el coche es suyo, y papá tiene que pedirle que le deje conducirlo) y tras unas horas se baja y hay árboles y mucho verde, al poco tiempo verá los gatitos que rondan la cabaña de sus abuelos en Asturias. El sábado, se subió al coche, y tras unas horas se bajó y había árboles y mucho verde, pero no estaba en Asturias, sino en Puebla de Sanabria.
Tras la confusión inicial y sus reiterados "¡gatitos, gatitos!" poco a poco se dio cuenta de que estaba en un sitio nuevo. Pero los gatitos no faltaron, porque allí también había. En concreto uno que era gata y se llamaba Jaqueline. Su dueña de 8 años- y "mamá adoptiva" de Lú durante nuestra estancia - me explicó que se llamaba así por Jack el Destripador. Pensaban que era gato y ése era el nombre que habían elegido para él. Después de la primera visita al veterinario decidieron cambiárselo por Jaqueline. Tuvimos suerte y la gata era tan buena y tranquila que se dejó coger por Luna, que la zarandeó a ratos por parte de la casa.
Además Luna tuvo ocasión de jugar con un perro que estaba también por allí; aparecer por la cocina con las manos llenas de caracoles; contemplar como la dulce gatita atrapaba un pájaro con la boca; bañarse en el Lago de Sanabria con su papá; tomar el sol; jugar a coger pompas de jabón; irse de excursión ella sola a 20 metros de distancia, trastabilleando entre las hierbas y dando saltos; ponerse un gorro de flores muy chulo; sorprendernos a todos con su elaborada técnica para comer cerezas (quito rabito - quito pipo - como cereza - pipo al "taper"); gritar, cantar y bailar; y correr desbocada por la muralla medieval.
Vamos, que se lo ha pasado en grande, y aquí van algunas fotillos para que os hagáis una idea.
Un lugar interesante y precioso, Sanabria. Y el lago es espectacular.
Besos para todos.

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